Encías que sangran: cuándo preocuparte, cómo se trata y cómo evitar la periodontitis

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¿Te sangran las encías al cepillarte o pasar el hilo? Es una de las consultas más frecuentes en clínica y, aunque a veces parezca “normal”, no lo es. Igual que hicimos en tu artículo de endodoncia, aquí te explico de forma clara qué significa el sangrado, cómo diferenciar una gingivitis de una periodontitis, en qué consiste el tratamiento y qué puedes hacer para mantener tus encías sanas a largo plazo. 

¿Por qué sangran las encías y cuándo hay que actuar?

El sangrado es una señal de inflamación. Lo más común es la gingivitis, una respuesta de las encías a la acumulación de placa y sarro. Si esa inflamación no se trata, puede avanzar y afectar al hueso de soporte de los dientes: ahí hablamos de periodontitis. El síntoma típico es el sangrado al cepillado o al usar hilo, pero también puedes notar encías enrojecidas, mal aliento persistente o una ligera sensación de movilidad en algún diente. Conviene actuar desde el primer aviso: cuanto antes se controla la inflamación, más sencillo y predecible es el tratamiento, del mismo modo que insistimos en intervenir a tiempo en otras áreas de la odontología. 

Autochequeo en casa (y señales de alarma)

Si al pasar el hilo dental ves sangre de forma repetida durante varios días, si la encía está abultada o sensible y si percibes mal sabor por la mañana, es probable que exista gingivitis. Cuando además aparece recesión (la encía “sube” y ves más diente), sensación de separación entre piezas o mal aliento que no mejora, hay que descartar periodontitis. No se trata de cepillar menos para que “no sangre”, sino de tratar la causa y mejorar la técnica de higiene. Esa es la filosofía que seguimos en todos los tratamientos de tu blog: explicación sencilla, pasos claros y expectativas realistas. 

¿Cómo se trata? De la profilaxis al raspado y al mantenimiento

El plan comienza con una valoración clínica y radiográfica cuando es necesario. En gingivitis, una limpieza profesional cuidadosa, educación de higiene y ajustes en tu rutina (técnica de cepillado, hilo o irrigador, elección de pasta y cepillo) suelen revertir la inflamación en poco tiempo. Si hay periodontitis, el tratamiento de elección es el raspado y alisado radicular por cuadrantes: se eliminan las bacterias y el sarro acumulado por debajo de la encía y se suaviza la superficie de la raíz para facilitar que el tejido se desinflame y se readapte. No duele: se realiza con anestesia local y una técnica minuciosa, del mismo modo que explicabas en el artículo de endodoncia que el procedimiento es indoloro gracias al control y a la anestesia. Tras la fase inicial, revisamos la respuesta de las encías y programamos el mantenimiento periodontal con una cadencia personalizada (trimestral o semestral, según el caso). 

¿Qué vas a sentir durante y después?

Durante la limpieza profunda puedes notar presión y vibración, pero no dolor. Después es normal cierta sensibilidad al frío y una ligera molestia en las encías durante uno o dos días. Estas sensaciones suelen controlarse con pautas sencillas que te indicaremos y tienden a remitir rápido. Igual que en los procedimientos conservadores del blog, el objetivo es que el tratamiento sea tolerable y que la mejoría se note en pocos días: encías menos rojas, menos sangrado y una sensación de frescor al cepillarte. 

¿Qué pasa si lo dejas pasar?

Ignorar el sangrado no lo soluciona. La gingivitis puede cronificarse y evolucionar a periodontitis, con pérdida de soporte óseo, movilidad dental y, a la larga, pérdida de dientes. Además, la inflamación crónica de las encías se relaciona con peor control de algunas condiciones sistémicas. Por eso, igual que recomendamos no posponer una endodoncia necesaria, aquí la idea es la misma: cuanto antes, mejor

Tu papel en casa: rutina que marca la diferencia

La base del éxito es una higiene diaria constante. Un cepillado dos veces al día con técnica suave y cabezal pequeño, el uso de hilo o irrigador y pastas poco abrasivas ayudan a mantener a raya la placa en el margen gingival. Si te sangran las encías, no dejes de cepillar: el cepillado correcto no “provoca” el problema; lo que lo perpetúa es la placa que queda sin retirar. Añadir un colutorio indicado por el profesional puede ser útil en fases agudas. Y recuerda: el mantenimiento periodontal es tan importante como el tratamiento inicial; sin revisiones periódicas, la inflamación puede volver.

Conclusiones: de alerta a solución, paso a paso

El sangrado de encías es un aviso que conviene escuchar. Con un diagnóstico claro, una limpieza profesional bien planificada y una rutina de higiene adaptada a ti, la gingivitis se revierte y la periodontitis se controla, evitando pérdidas de soporte y complicaciones futuras. Si te sangran las encías de forma habitual, pide una valoración periodontal: revisaremos tu encía y tu mordida, haremos una limpieza guiada y te daremos un plan de mantenimiento simple y realista para que vuelvas a cepillarte sin sustos. Mantengo el mismo enfoque de tus artículos: información directa, procedimientos explicados y recomendaciones prácticas para decidir con tranquilidad. 

Preguntas frecuentes

¿Es normal que sangren “un poco” de vez en cuando?
No debería. Un sangrado repetido indica inflamación; lo correcto es revisar y tratar la causa.

¿El raspado duele?
Se realiza con anestesia local y es bien tolerado. Después puede haber sensibilidad leve y pasajera.

¿Las encías vuelven a “subir” si ya hay recesión?
La inflamación mejora y la encía se adapta, pero la recesión establecida no siempre se revierte; la prioridad es detener la pérdida de soporte.

¿Cada cuánto debo venir al mantenimiento?
Depende de tu caso y tus hábitos. Muchas personas se mantienen estables con controles trimestrales o semestrales.

¿Puedo usar enjuagues por mi cuenta?
Mejor personalizar la pauta. Algunos colutorios son útiles a corto plazo; a largo, la técnica de higiene es lo que más protege.